



Los colores no son meros matices que se limitan a decorar nuestro entorno; son una gran fuerza psicológica con la capacidad de poder evocar ciertas emociones y comportamientos. En el ámbito del diseño de interiores, sobre todo en el comercio, esta influencia cromática es un factor a tener en cuenta, puesto que puede animar o disuadir el deseo de compra. Tomemos, por ejemplo, el color rojo: su acelerada tonalidad puede aumentar con creces el ritmo cardiaco, transmitiendo una fuerte sensación de vitalidad y energía. Pero ¿a qué se debe este fenómeno?
Para poder comprender la complejidad de este asunto, es esencial remontarnos a los orígenes históricos del estudio del color. En la antigua China, los colores, tenían una función más allá de lo estético; representaban los puntos cardinales: el azul, el rojo, el blanco y el negro, mientras que el amarillo, reservado para la zona central, representa la majestuosidad del Imperio Chino.
Aristóteles fue uno de los pioneros en explorar las propiedades cromáticas y las denomino como; “colores básicos”. Siglos después, Leonardo Da Vinci corroboró las observaciones del filósofo griego, considerando al blanco como el receptor de la luz y al negro como su ausencia. Isaac Newton, por su parte, sentó las bases de la teoría lumínica del color.
Sin embargo, fue Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832), poeta y científico alemán, quien se “eligió” precursor de la psicología del color. En su tratado “Teoría del color”, Goethe propuso que nuestra precepción del color es subjetiva y profundamente emocional.
Este fenómeno no es exclusivo de la experiencia humana ya que se extiende al reino animal, donde ciertos depredadores, como los reptiles, utilizan los colores intensos como el azul oscuro en sus lenguas para espantar a sus enemigos ya que estos lo interpretan como una señal de peligro o enfermedad.
Este breve recorrido histórico nos permite entender cómo la paleta de colores que nos rodea puede afectarnos emocionalmente de una forma inconsciente. Colores cálidos como el rojo, el amarillo o el naranja pueden despertar en nosotros una serie de respuestas emocionales positivas. Por otro lado, los colores más fríos, como son el verde o el azul, tienden a transmitir tranquilidad, aunque también pueden connotar tristeza.
En nuestro día a día, estas teorías se materializan en decisiones como, por ejemplo; pintar un salón con tonos de gris elegante para dar una sensación de sofisticación, una cocina verde que remita la frescura de la primavera, o un pasillo blanco que transmita pureza y limpieza.
En Wenceslaogarcia Pintura y Decoración, nos comprometemos a adaptarnos a tus gustos y necesidades, creando espacios que reflejen y evoquen las emociones que deseas experimentar.